El hecho ocurrió alrededor de las 3.30 de la madrugada del sábado 12 de febrero de 2011, cuando Lucas se encontraba con su amigo en la plaza Colón.

Uno de los agentes disparó tres cartuchos, dos con postas de goma y uno con perdigones de plomo. Luego de dispararle por la espalda a Lucas, abandonó al joven malherido en la plaza. El caso de gatillo fácil conmocionó a la ciudad.

En contacto con #TúRadio, Miguel Rotella, expresó: «hoy recuerdo todo con tristeza, con dolor. Era un chico que trabajaba y llevaba una vida sana; él se portaba bien».

«Después está en la imaginación de cada uno lo que hubiera sido Lucas. Conociéndolo como hijo, su oficio hubiera sido mecánico, a él le encantaba todo lo que era mecánica de motores, de autos, de motos, todo eso», agregó.

«Siempre estuvo atenta a la necesidad de sus amigos. Alguna vez ha dejado de salir o de comprarse un pantalón para comprarle un litro de leche a un amigo porque algunos amigos de él tenían hijos», manifestó.

«De esta noche, fue normal, vino, se cambió, fue a jugar a la pelota en la cancha del club Sportivo, terminaron de jugar, y yo como al otro día trabajaba, me fui a dormir temprano y al otro día lo encontré tirado en la puerta de mi casa», sostuvo.

«Este tipo (que le disparó a Lucas) ya tenía prontuario por un hecho en un baile, no podía portar armas», indicó Rotella sobre Gonzalo Kapp, el policía acusado del asesinato de Lucas.

Por