El hecho sucedió este último martes cerca de las 4.30 de la tarde en un negocio ubicado en Oro al 500, frente a Plaza Mitre.
La violencia que sufrió la trabajadora del local está registrada en las imágenes fílmicas. Penosamente, empleados de otros comercios al igual que clientes, observaron la situación y fueron poco empáticos al no intervenir en la agresión.
Irina Villa fue la víctima del episodio y habló a través de #TúRadio dando a conocer su testimonio.
“Estaba todo tranquilo hasta que llegan esas dos señoras, estaban en la zona d ellos perfumes y veo que están amagando con querer probarse y yo les digo que no se podían probar, cuestión que ñla señora mayor me dice que no lo estaban probados, yo se los avisé tranquila, cuestión que yo pensé que había terminado todo ahí”, contó.
“Mi jefe en ese momento se había ido a retirar al hijo a la escuela, entonces en ese momento, la madre viene y me pregunta si nos quedaron anteojos en stock, le digo que no quedó, después yo fui, volví a hacer mi trabajo a hacer unos carteles que son muchos, en los cual mientras yo hacía eso, la más joven se acerca que debe tener unos 30 años, que me amenaza con cagarme a palos, que le falté el respeto y yo le digo que en ningún momento le falté el respeto sino que sólo le avisé lo de los perfumes, porque es mi trabajo, la encargada de cuidar la mercadería soy yo”, manifestó.
“Me amenaza de vuelta con querer cagarme a trompadas, le digo que tenemos cámaras y que yo iba a llevar a la policía, se van para afuera, siguen gritándome, cuestión que se acerca de vuelta, se mete adentro, y en el momento que me agarra los pelos me grita, ‘qué mierda me importa que tengan cámaras’, y yo no me di cuenta que se estaban acercando con todo, me agarraron desprevenida y entre dos encima”, relató.
“Yo en ningún momento le falté el respeto, sólo que le advertí lo de los perfumes y yo debo cuidar la mercadería”, expresó.
“Mientras la más joven me agarraba de los pelos, la madre aprovechó y se me llevaron mis cosas (celular), entonces tenemos la sospecha de que ya tenían premeditado hacer todo”, agregó.
“Una me pegaba piñas en la cabeza y otra a puño cerrado en la espalda”, remarcó.
“Cuando fuimos a la comisaría, nos dijeron que supuestamente habían mandado una patrulla al domicilio de una de ellas”, sostuvo. “No sé es todo raro, te das cuenta que la policía está a favor del chorro o del malo”, indicó.