Lo dijo a #TúRadio, Quique Arnaldi, el rematador de la subasta pública de los bienes municipales que se remataron el último viernes. La polémica giró alrededor de una desmalezadora que fue subastada equivocadamente. Un vecino la compró, pagó y se la llevó siguiendo todos los pasos legales. Los empleados, el lunes, al llegar al lugar, se encontraron con el faltante lo que les impedía realizar su trabajo.
La desmalezadora fue dejada cerca de las 9 de la mañana del viernes previo al remate, cuando los empleados de espacios públicos terminaron de utilizarla. En el inventario del municipio figuraba la máquina que finalmente fue subastada.
“Se rasgan las vestiduras porque se vendió algo equivocado, ¿y por qué no se fijan el estado en el que están las maquinarias?”, remarcó a nuestro medio.
“En este caso como eran cosas muy voluminosas se da todo de forma aleatoria; el día jueves, cuando se hace la revisión final había cosas que estaban en otro lado como en Santa Coloma o en Alsina, en el interím de esa revisión surge que se iba a traer la desmalezadora que estaba en Alsina”, explicó.
“Horas antes de la subasta pregunto y me dijeron (desde el Municipio) que habían traído la desmalezadora y estaba unos metros más allá de lo que debían tener”, sostuvo.
“Yo la voy a ver la desmalezadora, me fijo, veo que son todas iguales para mi, veo que le faltan cuchillas, y en el informe decía que tenía algunos faltantes, y al rato veo que un tractor la lleva al lugar de remate”, manifestó.
“Creo que hay una mano negra evidentemente”, dijo.
“Lo que pienso es que están haciendo política con esto y mi trabajo es técnico porque ya ensuciar gente, te vuelvo a repetir, no vendieron un plato volador, sino que están vendiendo una máquina rota, y no sé si alguien fue y la puso ahí en ese lugar”, explicó.
“De la manera en que largan las cosas, a la gente le queda la percepción de alguien se enriqueció con eso”, sostuvo.