Se trata de Luis Fonticelli que lidera la iglesia Manantial de Vida, ubicada en Cabrera y Gallo. El violento hecho ocurrió el último sábado por la mañana. Una joven pareja se presentó y lo comenzó a insultar hasta propinarle un fuerte golpe en su rostro. Intervino la policía, se radicó la denuncia y se emitió una restricción perimetral. “Fue una situación terrible”, expresó a #TúRadio.

“Viene desde el 6 de mayo la situación, es un vecino de calle Gallo, nosotros alquilamos hace dos meses un local en Cabrera y Gallo, teníamos inconvenientes con el tema agua, llamo a la persona que alquila, trabajamos tranquilamente con las refacciones, hasta ahí todo bárbaro, el 7 de mayo vino un lluvia terrible, el lunes me llama la chica que alquila ahí, esta vecina, me dice que nosotros estuvimos arriba del techo, entonces le dije que iba a ir para charlar, cuando llegamos al lugar, estaban los ánimos muy elevados y me remito a hablar con la chica y su pareja y le dije que no habían estado trabajando sobre ese lado del techo; el inconveniente es que se tuvo que poner una escalera porque era todo una misma propiedad”, relató Fonticelli.

“Del lado de calle Gallo, ellos (la pareja) tenían una canaleta interna que no coincidía con la nuestra, fuimos, les explicamos, ellos muy molestos, fuimos a la comisaría, los oficiales nos explicaron que no había un delito”, contó.

“Ellos sostenían que porque anduvimos en el techo, ellos tenían problemas, entonces nosotros le recomendamos que hablen con la persona que les alquiló”, explicó.

“Pasó el tiempo, ellos no vivían ahí, este sábado íbamos a terminar ese trabajo para cortar el goteo del techo, el muchacho puso la escalera y estaba preparando dentro de la iglesia lo que es termofusión, un vecino ‘amablemente’ le manda una foto de la escalera en la pared y a las 9.45 escuchamos gritos, golpes, insultos, y fue terrible porque no sé medio palabra, la pareja empezaron a increpar a mi y a mi esposa, todo el tiempo insultos irrepetibles, quisimos explicarles, calmarlos, y nos decían que nos iban a matar junto con manotazos, rompieron una escalera que no era de nuestra propiedad, patearon las puertas de una institución, las personas que estábamos adentro ninguno reaccionamos, los sacamos”, señaló el pastor.

“Cuando estábamos en la vereda se acerca una cantidad de vecinos y ven una situación a la que no estábamos acostumbrados; si bien ellos no congregan con nosotros, estuvimos los acompañamos, entonces afuera de la iglesia, le dije a este chico que no íbamos a discutir así, tenía mucho olor a alcohol, no estaba bien y ahí vino , me pegó una trompada, me desestabilicé, me caí al piso, empieza a patearme, entonces me levanto como puedo, me meto adentro para llamar a la policía con sangre en el rostro, la policía viene a los 5 minutos con un patrullero y no lo podían calmar, terminamos en la comisaría haciendo la perimetral y el precario médico; fue una situación terrible”, detalló.

“Nosotros seguimos trabajando ahí, nosotros hace dos meses trabajamos en ese lugar, estamos tratando de embellecerlo y poner las cosas elementales”, concluyó.

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